Mujer con problemas de estrés

Estados de estrés

El estrés es un término habitual en el lenguaje cotidiano de todas las personas. Actualmente todo el mundo habla del estrés, es frecuente escucharlo en las conversaciones, en los medios de comunicación, pero pocas veces se define este concepto o no se hace de forma clara y concreta. Incluso es frecuente que utilicemos el término con múltiples significados.

Hoy en día, el estrés está presente en la vida de la mayoría de de las personas. Su influencia sobre la salud (tanto física como psicológica) es innegable y, por tanto, cómo lo afrontemos es un factor de gran importancia para la prevención y la resolución de problemas.

Esta sensación es vivida de forma bastante desagradable por las personas que la sufren, lo que hace más importante el aprendizaje de su manejo. Por tanto, el estrés es una respuesta general del organismo ante una demanda externa o interna que en principio resulta amenazante, produciéndose una activación fisiológica y psicológica para responder a dicha demanda.

Cuando la intensidad, frecuencia o duración de la respuesta de estrés se mantiene en el tiempo el organismo, con el objetivo de manejar las situaciones, experimenta un sobrefuncionamiento que irá generando problemas en la vida personal, laboral y social de la persona. Esta situación, lleva asociados asociados distintos trastornos psicofisiológicos, que se caracterizan por la existencia de síntomas físicos o disfunciones en varios órganos del cuerpo, estrechamente relacionados con factores psicológicos.

El estrés, no siempre lleva directamente a la enfermedad, sino que afecta a la conducta provocándose cambios en ésta que afectan a la salud (persona que ante cualquier situación generadora de estrés fuma más, duerme más/menos, come más/menos, etc.).

Algunos de los trastornos físicos relacionados con el estrés son: hipertensión, taquicardias, asma, gripe, síndrome del intestino irritable, cefaleas, contracturas musculares, etc.

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